
Empiezo este post a la defensiva, porque sé que más de uno no estará de acuerdo con la opinión que están por leer; pero que no se me malinterprete: yo admiro a Google, tanto como el geek de al lado, tanto como se puede evangelizar a la empresa que ha podido rivalizar seriamente a lo que alguna vez consideramos el lado oscuro: Microsoft. Sin embargo, hoy Google ha hecho una jugada que considero un poco egoísta, y déjenme explicarme por qué.
Google hoy lanza su nuevo navegador, llamado Google Chrome. Geeks alrededor del mundo se revuelcan de felicidad. Los mismos que defendieron Firefox a capa y espada por quitarle casi un 20% de market share a IE.
Ahora bien, un Google cuasi-todopoderoso como el de hoy en día dice: “yo quiero un pedacito en este juego”. Y yo me pregunto: ¿realmente es necesario otro navegador en el mercado? ¿A quién quiere beneficiar Google, a los usuarios o a sí mismo? ¿a los desarrolladores web quizá?. Exploremos estas preguntas con más detenimiento.
Los navegadores han evolucionado a un punto dónde me atrevo a decir que todos son igualmente buenos. Firefox en menos de 5 años ha logrado lo que Opera y Netscape no pudieron lograr: que Microsoft se dignara a mejorar aquél desastre llamado Internet Explorer 6 y lanzara un producto de calidad, competitivo y respetuoso a los estándares (me refiero, claro, a IE8 beta). El resultado es un mercado de navegadores excelentes, tanto Firefox, como Opera, Safari y el mismo IE7 son buenos productos, al punto que ya creo que no saben cómo dar el siguiente paso a un mejor navegador. Esto me hace pensar que hasta cierto punto Chrome es innecesario, ya que el mercado no está pidiendo un nuevo producto.
En las horas que llevo probándolo (estoy escribiendo este post dentro de Chrome para ser lo más objetivo posible), no he visto nada revolucionario. Chrome es lo que sale si metieras en una licuadora a Opera, Firefox (con una que otra extensión) y Safari: un poquito de cada uno. Por lo que me dice el “Acerca de”, están usando una versión modificada de Gecko y WebKit, suficientemente modificadas como para que algunas páginas no se rendericen igual. Chrome, en sí, no tiene nada revolucionario que ofrecer, al menos todavía.

Ahora bien, si utiliza los componentes abiertos de otros navegadores, y Google quiere llegar a algún lado con todo esto: ¿por qué no más bien aportar a alguno de estos proyectos? Estoy seguro que Opera, Firefox y la misma Apple estarían contentos de recibir los aportes de Google. Me atrevería a decir que si lo quisieran, podrían comprar Opera y hacer un producto más interesante. Ahora por el contrario Google les hace la competencia, y con el poder que hay detrás de la marca, estoy seguro que un buen daño harán.
Es por ello que ahora, en mi humilde opinión, fué absolutamente innecesario que hoy Google lance su navegador.
Este daño, para empeorar las cosas, será directamente contra los ya-saturados-de-opciones usuarios finales (léase mi papá, tu mamá, y los primos de todos nosotros) quienes si en algún momento llegasen a mirar a los lados cansados del IE que viene con Windows, probablemente pondrán su apuesta al nombre de Google, quién no necesariamente tiene un mejor navegador, pero simplemente porque es “Google” y no un cualquiera como la fundación Mozilla, de la misma manera que éste último no necesariamente tiene un mejor navegador que Opera. En otras palabras, el único que se beneficia aquí es Google, con el motivo de “porque sí”.
Finalmente, a los colegas desarrolladores web que viven el día a día de debuggear una aplicación en IE6, IE7, Opera, Safari y Firefox: ¿quieren uno más a la lista?
En fin. Bajo ningún motivo estoy implicando que Chrome sea un mal producto, y que quede eso por entendido. En el caso de [el OS para móviles ] Android, por ejemplo, veo con mucha ilusión el impacto positivo que podría causar en la industria, una industria llena de OS mediocres como Symbian y Windows Mobile.
En el mercado de los navegadores simplemente lo veo más como un capricho que una necesidad. Es muy temprano para sacar conclusiones, el tiempo lo dirá.